Crónicas de Sagara
Recientemente, como no tenía nada bueno que hacer (seeeh la tarea puede esperar) me puse a ver tele con mi gato, Sagara. Pero por diferencias de gustos…
Mi gato terminó echandome para poder aplatanarse a ver el partido de soccer. Y por si fuera poco…
Hata invitó a su compadrote para pasarla de lo lindo.
Definitivamente debí comprar un hamster.
Sushi pa llevar
Hace poco tuve mi primer taller de cocina para la clase de japonés. Cada uno de mis compañeros coopero con ingradientes, platos, ohasis (palillos chinos), etc. Naoko sensei, mi pofesora, llevó el té verde.
Ya estando todos listos para empezar, Yamín, un compañero, nos dijo que no había podido encontrar algas. Como este ingrediente es sumamente importante en la elaboración de sushi, pensamos que tendríamos que dejar el taller para otro día, o en todo caso hacer onigiri (bolas de arroz). Por suerte Naoko se sacó de la manga -los japoneses si que son raros- tres algas.
Nos dividimos en equipos para hacer los tres rollitos. Y así, mientras uno de los miembros del equipo hacía todo el trabajo, el otro le gritoneaba corrigiendole todos los detalles que encontraba. Después de muchos gritos, jalones y hasta amensas con cuchillos, logramos terminar nuestros rollitos. El producto final concistió en:
Un rollo redondo. (el de mi equipo)![]()
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Uno cuadrado, muy bonito. (del equipo de Andreas)![]()
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Y uno….bueno, algo. (del equipo de Rodrigo)![]()
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Finalmente, y después de haber picado todos los ingredientes, casi nadie comió sushi, ni siquiera la maestra, a quien, por alguna extraña razón, le estaba doliendo el estómago. Terminamos por meter todo en trastos para llevar a casa. Por lo menos nos divertimos mucho.