Crónicas de Sagara
Recientemente, como no tenía nada bueno que hacer (seeeh la tarea puede esperar) me puse a ver tele con mi gato, Sagara. Pero por diferencias de gustos…
Mi gato terminó echandome para poder aplatanarse a ver el partido de soccer. Y por si fuera poco…
Hata invitó a su compadrote para pasarla de lo lindo.
Definitivamente debí comprar un hamster.
Sushi pa llevar
Hace poco tuve mi primer taller de cocina para la clase de japonés. Cada uno de mis compañeros coopero con ingradientes, platos, ohasis (palillos chinos), etc. Naoko sensei, mi pofesora, llevó el té verde.
Ya estando todos listos para empezar, Yamín, un compañero, nos dijo que no había podido encontrar algas. Como este ingrediente es sumamente importante en la elaboración de sushi, pensamos que tendríamos que dejar el taller para otro día, o en todo caso hacer onigiri (bolas de arroz). Por suerte Naoko se sacó de la manga -los japoneses si que son raros- tres algas.
Nos dividimos en equipos para hacer los tres rollitos. Y así, mientras uno de los miembros del equipo hacía todo el trabajo, el otro le gritoneaba corrigiendole todos los detalles que encontraba. Después de muchos gritos, jalones y hasta amensas con cuchillos, logramos terminar nuestros rollitos. El producto final concistió en:
Un rollo redondo. (el de mi equipo)![]()
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Uno cuadrado, muy bonito. (del equipo de Andreas)![]()
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Y uno….bueno, algo. (del equipo de Rodrigo)![]()
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Finalmente, y después de haber picado todos los ingredientes, casi nadie comió sushi, ni siquiera la maestra, a quien, por alguna extraña razón, le estaba doliendo el estómago. Terminamos por meter todo en trastos para llevar a casa. Por lo menos nos divertimos mucho.
Bucaneros crudos
Resulta que mi hermanito juega en un equipo de football americano: Bucaneros. Pues bien, el pasado fin de semana, los padres -de los hijos XD- organizaron una fiesta, no una fiesta cualquiera, sino una setentera, así es, todos debían ir vestidos como si el mundo no hubiese girado durante años. La fiesta duró hasta entrada la madrugada del domingo.
Tal vez se pregunten qué tiene eso de interesante, si hay gente que se avienta todo el fin de semana de fiesta en fiesta. Bien, sucede que los niños tuvieron partido el domingo, les describiré un poco el asunto.
Sobre el césped fresco yacían cantidad de niños corriendo e intercambiando sonrisas; de un lado el equipo de Raiders, con sus fundas plateadas un tanto sucias, resultado de los buenos tropezones; sobre las gradas su porra, agitando banderas y haciendo que el suelo vibrara ante sus tambores; las madres agitaban enérgicas los brazos y animaban, cada una, a su pequeño. Del otro lado, nuestros bucaneritos, dispuestos a vencer, con sus fieras miradas bien plantadas en el adversario, sus sueños de volver a ser campeones sembrados en un tosco balón de cuero y la porra… la porra cruda y desvelada apenas hacia el intento por moverse, una buena parte lucia gafas para sol aquel día nublado, las voces se oían roncas y los ánimos por debajo.
Y si eso fue de por si un cuadro cómico, al voltear la mirada hacia mi hermanita noté, con asombro, que lo retro ¡se contagia!.
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Kogarasumaru
De pequeña, al ver a un personaje de caricaturas realizar sus increíbles hazañas, proezas piruetas y malabares en televisión, deseaba, de algún modo, ser como él. Mis padres sonreían al ver en mis ojos tintes de inocencia (eso o de plano me creían loca) y escuchaban cada palabra que, al respecto, tenía que decir.
Sin embargo esa época quedó atrás, sí, la época en que mis padres toleraban mis locuras; pero aún ahora, mis impulsos me hacen cometer estupideces. Descuiden, no saltaré de un segundo piso creyéndome superman, pero sí me compraré unos patines y mandaré hacer estampas con el logo de Kogarasumaru.
Bien, para que me entiendan los pondré al tanto. Hace no muchos años, en un lejano país, existió (y existe) un mangaka apodado OH GREAT!, creador de una de mis series de anime favoritas: Air Gear.
La genial obra de dicho mangaka gira alrededor de los famosos patines air treck, los cuales cuentan con un sofisticado sistema con motor que los hace ser unos “juguetitos” verdaderamente adorables (aunque te partas la cara aprendiendo a usarlos). Los chicos que usan los air treck se congregan creando grupos bien estructurados, uno de esos grupos es el fabuloso Kogarasumaru, cuyo líder es el protagonista de la historia.
Y para ya no aburrirlos, cada grupo cuenta con su propio emblema (un logo) del cual manda hacer varias estampitas con el propósito de pelear con los demás grupos y disolverlos, y es que cada que una estampa perteneciente a un grupo es pegada sobre otra, significa un reto.
Ahora ya saben por que mi tonta obsesión por comprar unos patines y andar por el mundo predicando la palabra de “Kogarasumaru”. Así que compréndanme y ámenme o aténganse a las consecuencias y ándense por la vida con una de mis estampas pegadas en la espalda.
¡¡¡Ya esta!!!
Pues gracias a la sonsacancia (no creo que esa palabra exista, pero si mi profesora de proceso didáctico inventa su propio vocabulario, ¿Por qué yo no?) de un buen amigo estoy, hoy, comenzando este blog.
Y a pesar de mi naturaleza polifacética, espero poder llevar a cabo la empresa, que hoy se me presenta, con honor y defender mis comentarios hasta con la vida de ser necesario. De acuerdo, no es para tanto, sólo espero escribir mucho.
